Comprar una casa es una de las decisiones más importantes de nuestra vida, sobretodo si la compra obedece a establecer nuestra vivienda habitual o nuestra segunda residencia donde ir a pasar nuestro tiempo libre y de descanso, y, por este motivo, invertimos gran tiempo y esfuerzo en escoger aquella que mejor se adapte a nuestras necesidades.
Pero si la elección de una casa no es una decisión tomada a la ligera, tampoco debemos descuidar el interior de la misma, dado que una buena parte de nuestro tiempo vamos a pasarlo en ella y debemos sentirnos a gusto cada vez que nos encontremos allí. Por este motivo es de vital importancia escoger bien la decoración interior que haga que nuestro hogar sea cálido y acogedor a la vez que refleje nuestra personalidad, otorgando a la decoración un toque personal y distintivo.
Aún así, la decoración no va a depender únicamente de nuestros gustos, sino que, además se verá influida por el tipo de vivienda que estamos adquiriendo, y el uso que vamos a dar a la misma.
Existen unas tendencias o estilos decorativos que nos pueden ayudar a la hora de escoger el diseño interior de nuestro hogar.
Es un estilo reposado en el que prevalecen los espacios amplios y suaves, reduciendo las formas a lo elemental con la intención de emocionar a través de la mínima expresión. En la decoración priman las líneas rectas, sin ornamentos, con muebles sencillos y funcionales, disposición ordenada y acabados finos. Centra su atención en los diseños donde prevalece la pureza, dando una gran importancia a la amplitud de los espacios. El uso del color es muy importante y predomina la monocromía absoluta en suelos, techos y paredes, que se complementará con los muebles.
Los creadores minimalistas reducen al máximo los elementos propios del arte, los volúmenes y formas en sus esculturas. Es la eterna búsqueda de la belleza en la mínima expresión. El minimalismo utiliza la geometría elemental y centra su atención sólo en el objeto.
Sus principales características son la máxima inmediatez, superficies inmaculadas, colores puros, formas simples y geométricas realizadas con precisión mecánica, y la utilización de materiales industriales de la forma más neutral posible para que no se alteren sus calidades visuales. La tendencia minimalista es válida para cualquier temporada; si se distribuye en la vivienda lo esencial, sin excesos y sin usar adornos estridentes, se consigue un ambiente equilibrado y de gran personalidad.
| MODERNISMO, VANGUARDISMO Y POP |
El modernismo es un estilo más decorativo que estructural, con una gran acentuación de las curvas de los elementos espaciales, dando a luz formas fantasiosas, que definen este estilo.
Las viviendas vanguardistas están dominadas por una arquitectura marcadamente urbana con toques asimétricos y por un interiorismo poco recargado pero con elementos que buscan el choque visual. El vanguardismo abusa de la línea recta para que el espacio sea lo más limpio posible, pero con objetos decorativos para rellenar el espacio.
Para que los objetos decorativos destaquen sobre el ambiente se les otorga protagonismo mediante tonalidades poco convencionales.
En el estilo pop retorna la nostalgia de tiempos más coloridos por ello consigue envolvernos en un ambiente de color donde la estética es lo más importante. Se trata de un estilo alegre y desenfadado, mezcla de hedonismo y nostalgia.
Las curvas aseguran líneas ergonómicas y estilizadas y se utilizan colores atrevidos, combinándolos con libertad pero sin estridencias, y sirviéndonos de las rayas gruesas, sobretodo horizontales, para dar un toque especial y un ambiente psicodélico a nuestro hogar.
El romanticismo plantea una vuelta a los ambientes cálidos y acogedores que invitan a la tranquilidad y al descanso.
Las cortinas, ropa de cama o los muebles pueden imprimir un toque actual a cualquier parte de la vivienda. Destacan, por su elegancia y distinción, los tonos claros o neutros que aumentarán la luminosidad de las estancias y agrandan visualmente el espacio.
Especial protagonismo tiene la madera de tonos claros, aspecto natural y, en ocasiones, envejecido. El lugar de descanso admite los cabeceros entelados o en forja y con su dosel o mosquitera como elemento imprescindible. .